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“No estoy en esta vida para cumplir las expectativas de otras personas, ni siento que el mundo deba cumplir las mías"

Fritz Perls

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE MARCAR LOS OBJETIVOS EN UNA TERAPIA PSICOLÓGICA?

Una terapia psicológica es un proceso activo entre el psicólogo y el cliente, que tiene distintas etapa que van desde la toma de decisiones de recurrir a una terapia psicológica, la búsqueda del profesional adecuado, la primera toma de contacto, la evaluación del motivo de consulta, la toma de decisiones del tratamiento a llevar a cabo, el aprendizaje de nuevas estrategias tanto de gestión emocional como de manejo de pensamientos o de otras habilidades, hasta la prevención de recaídas y el alta terapéutica.

 

Para garantizar el éxito de la terapia psicológica, primero tendremos que ver qué se quiere conseguir, qué quiere esa persona mejorar, qué quiere esa persona y en ese momento trabajar. 

 

Marcar los objetivos al inicio del tratamiento psicológico permite que se manejen de una manera realista las expectativas con la terapia, con el terapeuta y con uno mismo, pues constituye la base sobre lo que uno va a esperar conseguir yendo a terapia. 

 

En un tratamiento los pacientes consultan por sus problemas, con sus propios objetivos y expectativas de cómo debería ser la terapia, así como los mejores medios para resolverlos. Por otra parte, los terapeutas traen sus ideas basadas en la teoría clínica y evidencia científica de cómo el trabajo debería avanzar. Ambos llegan a terapia con sus propias ideas sobre en qué consiste un buen trabajo. La vinculación entre el terapeuta y el cliente buscará entonces negociar continuamente las diferencias.

 

La relación entre el terapeuta y el paciente es fundamental en el proceso terapéutico. Esta relación se basa en la colaboración y el consenso. Algunas ideas clave relacionadas con este vínculo terapéutico son: 

 

  • Acuerdo en los objetivos terapéuticos: Es esencial que tanto el terapeuta como el paciente estén de acuerdo en los objetivos que desean lograr a través de la terapia. Esto implica una comunicación abierta y honesta para establecer metas claras y realistas.
  • Consenso en las tareas del tratamiento: La terapia a menudo implica tareas y actividades específicas que el paciente debe realizar fuera de las sesiones terapéuticas. Estas tareas deben ser acordadas entre el terapeuta y el paciente y deben estar alineadas con los objetivos terapéuticos.
  • Vínculo relacional: El establecimiento de una relación de confianza y empatía entre el terapeuta y el paciente es esencial. Un vínculo sólido facilita la comunicación abierta y la disposición del paciente para trabajar en sus objetivos.

Existen algunas pautas útiles para plantear buenos objetivos en psicoterapia. Estos objetivos son esenciales para guiar el proceso terapéutico y medir el progreso del cliente. A continuación, te presento la técnica SMART con siete reglas útiles para establecer objetivos efectivos en psicoterapia:

 

  1. Específicos: Los objetivos deben ser claros y específicos. En lugar de un objetivo vago como "ser más feliz", se debe definir con precisión qué aspectos de la felicidad se desean mejorar, como "aumentar la satisfacción en las relaciones interpersonales".
  2. Medibles: Los objetivos deben ser cuantificables o medibles de alguna manera. Esto facilita la evaluación del progreso. Por ejemplo, en lugar de "sentir menos ansiedad", puedes establecer el objetivo de "reducir la frecuencia de ataques de ansiedad a uno por semana".
  3. Alcanzables: Los objetivos deben ser realistas y alcanzables para el cliente. Es importante considerar las limitaciones y recursos disponibles. Un objetivo irrealizable puede generar frustración.
  4. Relevantes: Los objetivos deben ser relevantes para los problemas o desafíos actuales del cliente. Deben estar relacionados con sus preocupaciones y necesidades. Establecer objetivos que no tienen relevancia puede resultar en una falta de motivación.
  5. Con plazo temporal (temporales): Es importante establecer un marco de tiempo para alcanzar los objetivos. Esto ayuda a mantener al cliente enfocado y permite evaluar el progreso a lo largo del tiempo. Por ejemplo, "mejorar la comunicación en la relación de pareja en los próximos tres meses".
  6. Positivos: Los objetivos deben estar formulados en términos positivos, enfocándose en lo que se quiere lograr en lugar de lo que se quiere evitar. Por ejemplo, en lugar de "dejar de procrastinar", se puede decir "mejorar la gestión del tiempo".
  7. Flexibles: Los objetivos pueden necesitar ajustes a lo largo del proceso terapéutico. La terapia es un proceso dinámico, y los objetivos deben ser lo suficientemente flexibles como para adaptarse a los cambios en las circunstancias o metas del cliente.

 

Estas reglas pueden ayudar a los terapeutas y clientes a establecer objetivos efectivos que sean orientadores y motivadores a lo largo del proceso de psicoterapia. Sin embargo, es importante recordar que cada individuo es único, y los objetivos deben adaptarse a las necesidades y circunstancias específicas de cada cliente.

 

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